Padre nuestro, acaso ubicuo pero ilocalizable
ten la bondad de ponerte un nombre como dios manda
venga a nosotros tu reino, que dos mil años es plazo razonable
hágase tu voluntad, aunque bien podrías contar con la nuestra
así en la iglesia como en los bancos
El pan nuestro de cada día... es nuestro, acuérdate
perdónanos nuestras deudas
porque a tus delegados se les olvida esa sencilla instrucción
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores,
por lo demás insolventes
Si nos ves caer en la tentación
recuerda que a esa tía buena la has puesto tú en el tierra
Y líbranos del mal, que ya es embarazoso recordártelo.
(Y de la hipocresía, que se te olvidó incluirla entre los pecaditos, caramba...)
Amén
(Será por pedir...)
Foto: interior de la iglesia de S. Francisco. Villafranca del Bierzo.