10 de marzo de 2010

Pesadilla

No quedaban libros. La enorme rata comenzó a mirarlos

como si considerara la posibilidad de cambiar su dieta.

Despertó, helado, en la bañera. Tosía pompas luminosas

de jabón.


(Microrrelato presentado a Microrrelatos-sms. La frase en cursiva fue propuesta por la organización convocante. Longitud máxima del texto: 160 caracteres.)

El castigo

No quedaban libros. Arrodíllate, dijo, y puso en sus palmas

abiertas dos simples monedas. Sus compañeras la miraron,

torvas, las biblias temblando en los brazos exhaustos.


(Microrrelato presentado a Microrrelatos-sms. La frase en cursiva fue propuesta por la organización convocante. Longitud máxima del texto: 160 caracteres.)

7 de marzo de 2010

Gente rarita


Predican una sensatez extraña, varada entre parámetros poco comunes y acostumbrada a lo no habitual. Ellas, por ejemplo, sacuden los brazos en el aire frenéticamente frente al televisor, mientras él mira extasiado una lámpara. Preguntar la razón de conductas tan extrañas no tiene mucho sentido, porque lo mismo te lo explican con dos palabras en cualquier lengua inútil y se quedan tan frescas.

Si se tiene en cuenta que son capaces de echarse al mundo con una temperatura que va de los cero grados a los menos cinco, uno empieza a ver claro. Inútil preguntar. Te dirán que se lo pasan pipa, pero el hecho objetivo y demostrable es que a las pocas horas de llegar a destino, a eso de las ocho de la mañana, desfilan por las calles a toda velocidad en dirección a una estación de autobuses. Cada uno se lo pasa pipa como le da la gana.

Ojo. Tampoco es que fumen porros de CO2 o que les atraiga el aire mañanero literalmente gélido, porque de hecho y con una insomne excepción, van dormidos. La explicación es la otra pata de la silla, que viene de Barcelona y ha tenido el valor de echarse doce horitas de autobús a cuestas. Se hace la interesante. No aparece. Que dónde está M, que si no será este el andén, que si no será esta la estación, que si no será esta la ciudad o habrá optado por el plan C... Pero no. Sólo se hacía la interesante. Después aterriza en el cántabro asfalto una sonrisa y dos ojos verdes escondidos entre la llamarada colorá. Todo ello envuelto en un atuendo tropical que llamaría la atención si uno no establece bien el contexto. Ella iría desnuda por la vida. I prou.

Los días de esta gente transcurren en un caótico sistema de medidas donde la víctima más frecuente suele ser el reloj. "La-hora-de" es un concepto prohibido y eso que normalmente se llaman planes es la pura materialización de la utopía. Pero dentro de un orden son tan capaces de hacer cosas normales como cualquiera. Y por si queda alguna duda, aquí se deposita, a los efectos oportunos, el correspondiente testimonio que corre a cargo de la alegría de la casa. Si os estáis preguntando por qué precisamente ella, podéis continuar. Es bueno hacerse preguntas.


Se llama Nata. Nunca dice tonterías, no va a votar y si le das un poquito de fuet te da unas lambetadas que flipas. Para posibles pretendientes: el ser de raza canina sería aconsejable, obviamente. Hay que apostar por una cierta moralidad en lo afectivo.

Ojo. Hablamos de moralidad, no de sotanas. Y lo dejamos aquí, que me embalo.

27 de febrero de 2010

Frío


No sé exactamente qué es el mundo. No sé si una moneda. El tiempo. El frío que viaja entre mi mundo y este otro mundo que no es el mío y no sé a dónde pertenece. No sé quién es el responsable, porque ya... a qué buscar entre tanta indiferencia.

La mía es la peor, porque me toca. Me sabe ácida por las mañanas y siempre huele mal, por más jabón que emplee. No es que me duela, porque sé olvidar lo que me conviene.

Es sólo que me sabe mal que toque con las manos desnudas en estos cero grados del Nervión. Porque voy a lo mío, viajo en coche y me espera una comida caliente y agradable entre gentes amigas. Una desvergüenza.

No sé si una moneda...

20 de febrero de 2010

Mi otro yo

Hace tiempo que busco a Jacques, mi otro yo. Mi doble, mi fatiga, mi cruz. Ese tipo que no para de tocarme los cojones, perdonando la expresión. Ese que me obliga a preguntarme por qué el sol sale por donde sale y luego se olvida de recordarme que es mejor guardar la llave siempre en el mismo sitio. Suelo sorprenderlo obligándome a decir (literalmente) lo contrario de lo que pienso, que ya hay que ser retorcido, digo yo…

No confío en la medicina tradicional. Más que nada porque, en general, los médicos fuman como cosacos, beben como si sólo hubiera oxígeno en el alcohol y si los ves comer terminas por pensar que los obispos son gente moderada. Que ya es decir. Así que he recurrido a la “alternativa”.

Me han aconsejado a un tipo que no se parece mucho a un monje, pero es que reclamar ciertas cosas de un tuerto en los 120 kilos que vende lotería es pedir peras al olmo. Le he contado mi caso. Cuando se cansó de mi verborrea soltó el mensaje de forma más bien desabrida, como buen gurú. “Todo gira en torno al círculo”, dijo. Como miraba a las casas de enfrente cuando lo dijo, miré también hacia allá pero lo más que vi fue una oronda señora que sacudía las alfombras en camisón, lo cual me hizo pensar si hablaba conmigo o con ella. No me dio tiempo de aclarar nada porque el santo tenía una fila de clientes que flipas, así que me largué sin más. Volví la vista cuando oí algo parecido a “Todo gira en torno al triángulo”. Hablaba con un larguirucho que no se parecía nada a mí, así que pensé “a cada paciente según su condición”. Lógico.

El caso es que el otro día me pongo a dar vueltas alrededor de una fuente luminosa. No pongáis esa cara. Estoy empeñado en hacer video y como soy cabezón como yo solito hay momentos que parecería que estoy medio chalao. Pero no. Es por una buena causa. Y mira tú por donde... Bueno, mejor que lo veáis, ¿vale?


10 de febrero de 2010

Deputación



Rosa Díez vino a darse una vueltilla por aquí hace una temporada.
A decirnos que nuestra lengua no le interesaba.
Nula sorpresa, visto que la suya tampoco.
Algunos dicen que insinuó que el olor a mejillones que le llegaba del mar era poco español.
Y otros cuentan que cuando vio este banco estuvo a punto de denunciar a la Xunta por apología de la prostitución.
Es lo que tiene ir cuesta abajo...

3 de febrero de 2010

Moderación de comentarios

Parece que alguien se aburre y no ha encontrado mejor pasatiempo que llenar esto con sus exhibiciones de estupidez, así que me disculpáis pero tendré que moderar los comentarios. Elimino la contraseña anti-suplantación para que no sea muy coñazo.