18 de mayo de 2010

Que conten ben...

... que somos máis de cen !!


17 de Maio, Día das Letras Galegas, este año convertido en un día más de lucha por la que es nuestra principal señal de identidad: nuestra lengua. Mientras nuestros gobernantes se empeñan en atacar a su propia cultura, la gente se moviliza una y mil veces ante el atropello.

Feijóo soporta a duras penas el aluvión de críticas previsible en el acto que celebra la Real Academia Galega, donde desde Ferrín hasta Manolo Rivas lo ponen en su sitio con tanta corrección académica como contundencia. Apela a las palabras de Uxío Novoneyra, a quien se dedica la fecha este año, sin sonrojarse aparentemente, pero finalmente llega a la plaza de O Obradoiro la carta de la familia del escritor que se suma a la protesta de forma clara y tajante.

Dónde se va a esconder este cantamañanas a partir de este día?



7 de mayo de 2010

La erótica de la represión


A quienes no hayan vivido según qué épocas les parecerá sencillamente increíble, falto de lógica, kafkiano, infantil... y podríamos seguir añadiendo adjetivos hasta mañana. Pero ocurría y de hecho nos lo tomábamos como algo natural, el curso simple de las cosas. Los escotes los llevaban las señoras importantes y siempre eran limitados. Mucho. Las faldas bajaban un par de palmos de las rodillas y los bañadores se parecían mucho a las escafandras. Pero tras ese aparente telón, alimentado por algo que era desde luego enfermizo, crecía lo que jamás se podrá ocultar ni disimular. Puede que el hecho de que todos los alumnos fuéramos varones ayude a entender lo que sigue.

Había una mujer, de unos cuarenta, que nos enseñaba historia, francés y algo de arte. Podía aparecer en pantalones, pero lo normal era una falda "de tubo" que difícilmente soportaba el volumen de sus contundentes muslos cuando cruzaba las piernas. Bajita, redonda, de aspecto moderno para la época (el pelo corto en una mujer era casi impensable) y gafas negras. Solía dar la clase sentada sobre la tarima, justo en el centro de las dos filas de pupitres. Era agradable y nunca nos lo hacía pasar mal. Siempre deseábamos aquel momento. Aludía a algo insustancial mientras esperaba el horrísono eco del timbre y deshacía el cruce de piernas con una lentitud que a todos nos parecía estudiada. Treinta y muchas miradas seguían aquel movimiento buscando algún resplandor remoto algo más allá de su rodilla. Nadie lo consiguió nunca, de lo que deducimos que sus prendas íntimas no eran del color esperado. También hubo quien pensó que simplemente no existían.

Con curiosa frecuencia, arremangaba la falda hasta la mitad de los muslos y hacía una llamativa observación mientras se subía las medias como quien contempla el sol en un ocaso otoñal. Naturalidad, chicos. Viajaba. Nosotros no tanto. En las filas de atrás, donde solían habitar los más mayores, se oían obscenidades aún sin inventar y a estas altura estoy seguro de que aquel murmullo medio desbocado le gustaba. Se le adjudicó un mote felino que le iba bien. Nadie quedaba allí sin su segundo nombre.

Esta otra era muy diferente. Alta, delgada y bien formada, el pecho breve, las caderas proporcionadas, piernas largas y melena corta y ondulada. Llevaba siempre un rictus de amargura en la boca que aún la acompaña. Seguramente nos despreciaba y castigarnos era para ella una rutina más. De rodillas, decía, y el aludido tenía que permanecer en tal estado ante su mesa. Esto era lo interesante. Su mesa estaba algo elevada, sobre una de aquellas inevitables tarimas que marcaban la diferencia con nuestro mundo de abajo. Y no tenia fondo, de manera que el sufridor contaba con la impagable compensación de verle las piernas a la profesora. Las tenía bonitas, como he dicho.

Uno puede entender que no le diera importancia según a quien le tocara aguantar la mordedura de las duras vetas de la madera bajo las rodillas. La mayoría teníamos poca educación pero también poca malicia. Ese no era el caso de César. Era mucho mayor, más alto y mucho más fuerte. Una auténtica pesadilla en los recreos. Le castigaba poco para lo que merecía, pero algunas veces cedía a la ... ¿tentación? No puede interpretarse de otra forma el hecho de que no viera como se escurría bajo la mesa. Era un pajero nato que no dudaba en masturbarse en plena clase, aunque no quedó constancia de que lo hiciera nunca en aquella situación. Eso no nos hubiera cogido de sorpresa. Lo fascinante era verla a ella, con la vista fija en cualquier libro de los que dejaba sobre la mesa, extrañamente quieta, ensimismada, mientras la clase palpitaba en silencio y al lúbrico sujeto sólo le faltaba introducir la cabeza bajo su falda.

He dejado lo mejor para el final, por supuesto. Nuestra protagonista era y es menuda pero bien proporcionada, de geometría redonda y sinuosa, rostro sencillamente hermoso, ojos azules y melenita corta. De esas mujeres que consiguen llamar la atención sin proponérselo. También autoritaria y creo que decididamente partidaria del régimen franquista, cosa que aún hoy se le nota. Imponer la autoridad era lo suyo y las normas emanadas del sistema educativo de entonces eran para ella el catecismo. Jamás vistió un pantalón. Y su cuerpo se adaptaba a las faldas como si éstas fueran una segunda piel. Creo que aquellas nalgas traían al centro entero hipnotizado. No tenía un cuerpo llamativo y sus principios la invitaban a disimular el pecho bajo ropas siempre amplias y discretas. Su trasero, en cambio, era como un cartel rojo en medio de una lavandería y disimularlo era algo que sólo podía conseguirse arruinando completamente todo su aspecto, cosa que afortunadamente nunca ocurrió.

Los castigos, como ya se ha comentado, eran frecuentes y solían consistir en la suspensión de los descansos o en el secuestro directo después de las horas lectivas. En aquella sala era la reina. Allí su voz autoritaria no admitía que nadie rechistase y el silencio tenía que ser monacal. En aquel ambiente, su proximidad resultada turbadora. Era deliciosamente solícita cuando pedías ayuda. Mientras explicaba por qué aquello era un atributo y no un complemente era fácil que su mano te rodease los hombros y su pecho descansara plácidamente a ninguna distancia de tu cara. Y la explicación solía alargarse. ¿Te das cuenta?, decía y cuando afirmabas reaccionaba como si hubiera entendido justamente lo contrario. Y aquello se demoraba de una manera sencillamente deliciosa, licuante. Creo que para ella también.

Aquel día sigue prendido en mi memoria y ahí quedará siempre. Me acompañaban un par de chavales novatos y el tal César, todos acomodados en el banco del fondo de la clase cumpliendo un castigo por cualquier motivo. Imposible recordar de qué hablaba. Mucho más fácil evocar sus redondas posaderas dibujadas con esmero por la falda de tweed, plantadas a un palmo de mis narices. Al tal César se le habían hinchado las nascarillas como a un caballo desbocado y no apartaba la mano de la bragueta. Aquellas dos lunas llenas bailaban ante nuestras asombradas bocas cuando ella cambiaba el peso del cuerpo de una pierna a la otra mientras continuaba con una declaración que no recordaré jamás. El estupor se me acentuó cuando miró hacia atrás y mostró una sonrisa que entonces no pude comprender.

Unos segundos después, aquel culo hermoso y codiciado se apoyaba directamente sobre el pupitre obligándonos a retirarnos hacia atrás. El peso del cuerpo comprimió las carnes duras y rotundas. Jamás he visto un imán tan potente. Cada vez que acomodaba las nalgas sobre el barniz gastado de la madera me imaginaba la falda explotando y liberando el precioso botín. Recuerdo el sonido detestable del timbre cuando la mano de aquel César se desplazó en el aire siguiendo el contorno de sus nalgas hermosas. Nos invadió el pánico al ver la expresión del tipo. El contacto parecía inevitable y aquello iba a suponer un escándalo de proporciones gigantescas. En el último instante los glúteos de ella decidieron que la sesión había terminado. Los dos novatillos tenían la cara entre las manos y César miraba con un aquel de furia contenida. Aún seguía congestionado cuando se incorporó mostrando sin ningún pudor el madero que se le había atravesado en la pretina. Mi corazón reanudó su paso poco a poco y ella me regaló otra sonrisa cuando salía por la puerta.


(Imagen de: http://elperro1970.files.wordpress.com/2007/09/culo.jpg)

5 de mayo de 2010

7 Plumas

(Atiendo a la petición del proyecto "7 Plumas" publicando la nota de prensa de su presentación, tal como sigue. Que vaya todo bien. Utilizad el enlace que figura en el texto para acceder.)



Nace un “Gran Hermano” Literario
Un grupo formado por siete escritores de diferentes provincias españolas se ha unido en un proyecto denominado “7 Plumas” con el fin de escribir una novela en conjunto. Cada componente del proyecto escribirá un capítulo de la obra, siempre capítulos cortos, tomando el relevo de uno de sus compañeros. La novela se ha iniciado sin previa planificación, temática, estilo o título. Entre sus integrantes la gran mayoría ni se conoce personalmente, ni siquiera han hablado telefónicamente. Todos sus contactos hasta el momento han sido por correo electrónico y por medio de un blog.
Han elegido para este proyecto el formato blog, en la dirección "www.7plumas.com”, con el fin de convertirlo en una especie de “Gran Hermano Literario” y teniendo como objetivo acercar y cautivar a nuevos lectores, ofreciéndoles un nuevo formato donde ver cómo se crea y potencia un personaje, cómo cada escritor posee un estilo y una voz narrativa diferente, un lugar donde se percaten de las dudas literarias de cada autor y con permiso para entrar en los camerinos de la creación de una obra literaria. Y de esta forma vivir todo el proceso de creación de la novela y, si les apetece, hasta poder alinearse con uno de los autores.
Lo más destacable de este proyecto será la posibilidad que tendrán los lectores de influir en el guión de la novela, determinar si el protagonista acaba en los leones o feliz comiendo perdices. A modo de un “Gran Hermano”, podrán criticar a los autores y leer aquello que se cuece entre ellos durante el periodo de escritura de la obra. Las críticas y comentarios, los más influyentes, formarán parte de la edición impresa de la novela. La edición impresa, presumiblemente, integrará la propia novela escrita por las siete plumas y la otra que surja del mundo paralelo generado por los comentarios y de esta nueva experiencia en sí.
Esta vuelta de tuerca a la edición tradicional, en la que se presenta una novela antes de finalizarla, en donde los lectores tienen influencia en el argumento, en formato digital y gratuito, escrita por varios autores en la distancia y utilizando nuevas herramientas como Internet, será para combatir los cada día más preocupantes datos sobre la pérdida de hábitos de lectura.

26 de abril de 2010

Un "éxito".


Se dice que una imagen vale más que mil palabras y es bien cierto. Y alguna de las personas que han decidido expresarse con el dibujo o la pintura tienen una capacidad especial a la hora de hacer entender cosas en principio pueden parecer complejas pero que a la postre son bien simples. El concederle el simple beneficio de la duda a ciertos grupos políticos es, a estas alturas, suicida. Y quien no acierte a verlo lo lamentará y mucho andando el tiempo. No se trata de poder elegir. Se trata de que algunas opciones son la herencia directa del pasado y es allí justamente a donde nos quieren llevar.

La viñeta, de Xosé Luís González, más conocido como "O Carrabouxo", ilustra a las mil maravillas la situación del idioma gallego en nuestra comunidad. Lo que se pretende vender como una cordial convivencia no persigue más que la eliminación del gallego de las aulas. Y por lo tanto, de la vida. De nuestra vida.

20 de abril de 2010

El síndrome de MIUPM


Sálvenme de tomar a broma determinados tipos de enfermedades que nos visitan últimamente y que ocasionan grandes sufrimientos por el simple hecho de no estar en la lista de las que conocemos. Conozco a alguna gente que lo pasa realmente mal en un simple supermercado por haber tenido la mala fortuna de desarrollar una sensibilidad extrema ante algo tan aparentemente inocuo como es un perfume.

No vengo a hablar de eso, sino más bien de las curiosas nomenclaturas que vienen aplicándose a esos padecimientos, que recuerdan mucho a la inveterada costumbre que tienen allá en Cuba, donde un barrendero no es tal, sino un Técnico de Mantenimiento Urbano, (pongamos por caso, que me lo estoy inventando) de darle lustro a las cosas más nimias.

Al hilo del asunto, recuerdo que hablaba yo con esta amiga mía de lo curiosos que resultan los mecanismos mentales que utilizamos en muchas ocasiones cuando no queremos enterarnos de lo que no nos apetece. Leo por aquí y por allá que alguna gente padece del llamado Síndrome de Atención Deficiente, que dicen que resulta causado por la edad y se manifiesta en cosas como no saber dónde ha dejado uno las llaves, o en recorrer una y otra vez el pasillo porque cuando estabas a punto de encontrarlas te asalta la duda de si habrás apagado el gas o no. Si lo sabré yo…

Y no vengo a negar que estas cosas ocurran. Sólo que a veces perdemos de vista que el cerebro es un amigo impagable y en muchas ocasiones decide protegernos sin que nadie tome aparentemente esa decisión. De manera que, más allá de lo justificado o no de esas almibaradas nomenclaturas, en realidad lo que ocurre muchas veces es que hay cosas que apartamos de nuestro camino porque molestan, porque dan la vara, nos ponen de los nervios, nos tocan los santísimos y sanseacabó.

Por ponerlo en términos parecidos a los que utilizarían los técnicos, tod@s padecemos del síndrome de Me Importa Una Puta Mierda, que se parece bastante al de Atención Deficiente, pero no. No es lo mismo.

13 de abril de 2010

Un tupido velo



Sabido es que la costumbre genera un manto de "normalidad" que puede ser francamente enfermizo y que el abuso ocasiona en sus víctimas un sentimiento de culpa difícil de entender si uno no está en la piel de quien lo sufre. La ocultación también disfraza de verdad indiscutible algunas cosas que, a fuerza de ser negadas día tras día, pasan por ser verdades cuando en realidad son mentiras y aún burdas.


Se ha puesto de moda el perdón en estos últimos días o meses. El perdón vende bien, es parte inseparable de la doctrina católica practicada aún por un estado que presume de laico, y parece rodear de un aura ciertamente piadosa a quien lo solicita. Suena bien eso de "pido perdón". Parece situar a las personas en el nivel de humildad que les debería ser propio cada día. Pero no conozco a ningún reo que haya burlado a la justicia sólo por demandar clemencia.


Uno se imagina al solicitante ante su víctima diciendo algo así como "Tienes que perdonarme, Toñito, porque tuve un mal momento". Y no estoy muy seguro de que Toñito se atreva siquiera a levantar la vista del suelo ante quien era a la vez autoridad y violador, porque ese es el término exacto. Seguramente Toñito reparará en el hecho de que aquellos malos momentos se repetían en el tiempo con dolorosa asiduidad, al amparo de las cuatro paredes eclesiásticas y ante la autoridad inigualable de la sotana. Toda la familia le repetiría aquello de respetar a aquel representante de Cristo y hasta se dirá que no había razón para pensar que un representante de la divinidad tuviera la ocurrencia de meterle la mano en los pantalones.


No se cuenta mucho de qué pasaba exactamente, porque quizás explicitar las verdades ocurridas entre las eclesiásticas paredes suena a sacrilegio (he ahí el real alcance del poder de la iglesia) y sólo el auto del juez, llegado el caso de que la autoridad terrenal cumpla su cometido, pone los puntos sobre las íes, porque a los periódicos les entra después una llamativa desgana a la hora de divulgar los escabrosos detalles. La causa de esta falta de diligencia son las consabidas presiones, que, de tanto como se han practicado, casi parecen ya tan normales como el cielo azul en los días de verano.


A la hora de defenderse dicen ser perseguidos como los judíos, argumentan una autoproclamada infalibilidad y en última instancia se erigen en intocables ante la justicia terrenal, porque ya se sabe que, como el monarca, tienen trato directo con Dios. Y uno se pregunta qué pensará Dios de esa mano tendida hacia el dinero o la carne adolescente de quien no ha podido defenderse del abuso. Porque el hecho es que han abusado de quienes más indefensos están ante su supuesta autoridad moral. Y lo han hecho amparándose en su condición de religiosos.


Pues bien: ya que consiguen que todo quede oculto entre piadosos ropajes, (apenas ayer se presentó en este país la primera denuncia) concedámonos al menos el llamarles por su nombre. Violadores. Así se dice. Y en calidad de tales deberían ser tratados. No sé con qué ánimo podrán llevar esto los que dicen administrar la justicia, pero a cualquier mortal se le caería la cara de vergüenza. Precisamente.

6 de abril de 2010

Inexplicable


Parado en medio de un mundo pequeñito
mi pregunto si servirá de algo
esta inmovilidad o su contrario


Si los pasos me llevan a algún sitio
o los latidos son el único camino


Si crecen en el alma raíces de otros mundos
o todos los recuerdos se quedan en la piel


Si al amar nos amamos
o sólo practicamos preguntas sin respuesta


Como una flor que crece en medio del asfalto
liviana, hermosa, sí
pero también inexplicable.