5 de marzo de 2007

Habitual



Cierro la puerta de casa procurando no molestar a los vecinos. Están limpiando las escaleras y han dejado la puerta del portal abierta para que todo seque antes. El problema es que el frio viene contra mi como si le debiera dinero.
El aire de afuera ya no me conoce. Ojalá ese anonimato me salvara de la helada asesina. Siempre hay algo de qué quejarse. Están levantándolo todo. Hay cuadrillas de obreros que no conozco de nada y que no saludan a nadie. Me cruzo a mujer 1. Bajita, funcionaria, (¿cómo lo sé?), rubia, seria, ensimismada, cuerpo como redondo, "xeitosiño", que decimos por aquí. Jamás me ha mirado. Yo la miro cada día, entre otras cosas porque sé que no me va a mirar.

Zona de bares. Aceras podridas de ácidos azucarados, negras ya por la insistencia de la agresión. Quién va a limpiar esto ... Un rio de espuma asalta mis pies. Mujer 2 se disculpa echando una mano a la boca. Ojala pudiera reirme a estas horas de la mañana. Un camión de reparto atruena el amanecer con la más absoluta impunidad.

Mujer 3 descansa en el escalón de la carnicería con el crío entre los brazos, enfundado de lana de la cabeza a los pies. La calle principal me da la bienvenida con una tarascada de infierno congelado. Me quedan 30 metros hasta el paso de cebra. Me cruzo con mujer 4. Morena, vital, puntual, trasero importante, camina como impelida por un viento eterno. No es que no me mire. Es que no hay la más minima posilidad de que lo haga. Lo he comprobado. Mujer 5 camina por la otra acera. Joven, rubia, erguida, "fashioned", melena lisa recortada con un toque extravagante. Mira como queriendo hacer ver que no mira. Pregúntenle por qué. Deja una imagen orgullosa en cada escaparate.

En cuanto cruce el paso de cebra este vientecillo cabrón dejará de joderme ... Hombre 1. Síndrome de Down. Siempre se equivoca de acera. Viene de la otra, cruza para esta y entonces su compañera, mujer 6, síndrome de Down, llama su atención. Con escaso éxito. Un minibús azul les recogerá en breve del otro lado. Pero el tipo va por libre. Como yo. Voy a cruzar. No me dejan. Nadie respeta los pasos de cebra.

He cruzado. Hombre 1 también. Lleva un pañuelo sobre la cabeza, atado bajo el mentón. Como en los comics cómicos. Qué cosas digo ... Yo suelo enfundarme la "braga" de la mili, pero al estilo "crooked". Me importa una mierda que se rían. El caso es que no se rie nadie. Pero del pañuelo de hombre 1 se descojonan hasta los cables del teléfono.

Llegué. La esquina de la zapatería. Vidrieras colosales, siempre limpias. Rebajas. Antes 106 euros. Ahora 53. Relajo el paso en la acera. Mi compañero y su coche rojo tardarán. Ocurre siempre que llego a tiempo. Mujer 7. La doctora Fernández. Acaba de salir del portal y ya lleva el cigarrillo entre los dedos ...
Cambio el sentido de mi letárgico paseo y enfilo la tienda. Mientras subo y bajo la acera con aire cansino, desfilan una serie de personajes más o menos conocidos. Hombre 2. Aparca como si sólo dispusiera del último segundo de la vida. Menudo. Nervioso. Concentrado. Entra en la tienda y sale con el "As". Hombre 3. Largo como un ciprés. Enjuto. Parsimonioso. El cigarrillo colgando de los labios. Entra en la tienda y sale con el "Marca". Hombre 4. Grande. Hombros cuadrados y cabellera esculpida al detalle. Entra en la tienda y sale con el "As", el "Marca" y "La Región". Pobres neuronas. Hombre 5. El cura ..."Interview",... joder ...he visto bien?? Me estoy deprimiendo y apenas he empezado el día.

Huyo. Me vuelvo a las amplias cristaleras de la zapatería. El aroma del rubio de la doctora Fernández sigue en el aire. Mujer 8 y mujer 9. Caminan relajadamente. Se ve que se esperan y tienen tiempo de sobra para hacer el camino. " .. y cuando vuelva a hervir le echas un chorrito de aceite ...". Pues claro que podrían hablar de otras cosas, nadie dice lo contrario. Pero por lo que oigo cada día, va a ser que no ...

El mes pasado solía desfilar por aquí un vejete muy entrado en años. Llevaba un amplio parche blanco sobre un ojo y la bufanda atada sobre la cabeza. Cayado de los de antes y paso vacilante. Por alguna razón pensé que no encajaba en este mundo habitual de cruce de caminos en pueblo pretencioso. Alguien debería acompañarle al médico.

Por un momento me imagino que algo rompe esta monotonía anclada en las paredes de las casas, en los ruidos, en el aire gélido, en ese sol naciente que hiere la mirada. Algo absolutamente inesperado. Quizá un enorme globo aerostático, orondo e ingrávido cruza sobre los edificios y se instala en el cielo mientras una musiquilla circense ocupa cada rincón de este insignificante espacio urbano. Y entonces una voz atiplada y burlona deja un mensaje y después una risa en falsete. "Damas y caballeros, la vida es otra cosa".
Este pequeño coche rojo viene a por mi. De qué leches me sirven estas fantasías ...

2 comentarios:

Chicristi dijo...

¿Cómo que haga fotos? Es lo que hago (cara de duda).

fugaz dijo...

Cuando esperamos más de la cuenta (no siempre los demás suelen ser puntuales...jejejeje) sucede que detenemos la mirada sobre aquello que nos rodea, aquellos que andan sin rumbo o todo aquello que sucede ante nosotros y que de forma habitual ni tan siquiera obsevaríamos.

Quede claro que ya es la tercera vez que intento dejar el comentario... como no me deje!! machaco al google de los "pebrotets"